Tengo miedo…
Ya hace tiempo que me di cuenta que algo no marchaba bien, eso si, usando como patrón la realidad que durante años me han impuesto, obligado a vivir, hecho creer correcta. Mi mente se ha revelado ante esas patrañas, con ansias de terminar ya el juego, de acabar de una vez por todas con las mentiras con las que me comían la cabeza.
Lo intuyes, lo imaginas, pero no lo sabes. Tú y yo somos diferentes. Eres capaz de imaginarlo, de divisarlo a través de mis ojos. Pero crees conocerme, y en realidad no sabes nada, ni tú ni esa supuesta libertad que tenéis por confesión. Yo conozco la realidad que late dentro de mí, la realidad que corre por mis venas. No es buena. No es mala. Simplemente es. Pero es algo que no puede negarse, ocultarse a uno mismo.
Escandalízate si quieres. Grítalo a los cuatro vientos. Enfréntame a aquellos que como tu, jamás serán capaces de aceptarlo, de admitirlo. El mundo nos ha girado la espalda en más de una ocasión, y nos ha recriminado cosas, crímenes, que ellos cometieron por igual, con anterioridad. Sé que intentarás, de una y mil formas, hasta el cansancio, hacerme cambiar de idea, aún sabiendo que no lo lograrás. Ni siquiera yo controlo mis pensamientos.
La gente habla. Opina sin entender, piensa sin creer. Dice estar por encima de algunos solo por pensar, creer, imaginar, soñar lo mismo que los demás, por seguir los patrones de la sociedad… ¿Qué más da si eres igual a los demás? ¿Qué más da si te aceptan, si al final, no sientes lo que dices? ¿Sabes de verdad que eres, o simplemente lo crees…? A veces me lo pregunto. No sé la respuesta. No sé que soy. O quizás si, y tengo demasiado miedo de aceptarlo. Quizás, es simplemente que la realidad, la sociedad me callan y no me doy cuenta. Quizás los estereotipos, el miedo, la presión social me hacen callar, inconscientemente.
Esto no nace fruto del esfuerzo, ni de la dedicación. Simplemente nace, crece e inunda la mente de una realidad que la sociedad, ciega y abandonada, ahogada en sus propias mentiras y vejaciones, cree como incorrecta. Habrá, eso si, unas pocas personas que me comprenderán, que aunque no compartan plenamente mi opinión, mis sentimientos, se verán reflejados en mis palabras, se reconocerán en este tumulto de pensamientos.
Quiera o no, no es sencillo expresar todo esto. No es sencillo encontrar las palabras adecuadas para el torrente de sentimientos, pensamientos, ideas… que acarrea todo esto.
En el fondo, tengo miedo de aceptarlo. Es una realidad muy grande para tan poca persona, pero el saber que alguien me entiende está cerca de mí, me da seguridad para avanzar, para dar otro paso.
Querría ser libre. Ser capaz de creer sin miedo. Sin estar a cada esquina girando la cabeza por si alguien me mira mal por ser lo que soy… ¿Qué debo hacer? ¿Quién sería capaz de mirarme a la cara después de saber algo así, en el caso que esto fuesen más suposiciones?
Hace rato que quizás intuyas el significado de todo esto, que quizás le das vueltas y buscas una palabra. Sé cual es. Un tabú, una palabra prohibida…
Un any després
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